Recordar

 

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«Volver a pasar por el corazón»

   Eduardo Galeano decía en su Libro de los abrazos que recordar venía del latín re-cordis que significaba algo así como volver a pasar por el corazón.

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  Cada uno de nosotros en todo momento, emitimos y percibimos momentos, personas, lugares, sonidos, imágenes y hasta olores. La memoria es totalmente asombrosa, nuestro cerebro se enfrenta a la ardua tarea de tener que retener buena parte de ellas.

   Era una de esas agradables tardes de suave sol y viento, entre el descanso y la tranquilidad, en un intercambio de unas palabras, Marta menciona que mañana es el aniversario de su casamiento, levanta una fotografía que estaba en una mesita y dice: “Todavía recuerdo la primera vez que me encontré con Rogelio, él era aún muy joven y desde el primer momento noté en la manera nerviosa cuando había tomado sus cosas como si tuviera algo para decir pero que no tenía ni idea cómo. Tambaleaba en todas partes, era un desastre. A pesar de ello, los otros, que no éramos ni él ni yo, lo veían como una persona tranquila que no se dejaba apresurarse por nada”.

   La memoria es como un gran almacén o baúl donde guardamos nuestros recuerdos, recientes y lejanos. Gracias a ella reconocemos y nos es familiar todo lo que hay a nuestro alrededor (amigos, familia, objetos, monedas, billetes), organizamos nuestra vida y nuestras actividades: ir al médico dentro de X días; buscar a nuestro nieto al colegio; tenemos un pasado: sabemos quiénes somos, dónde nacimos, cómo se llamaban nuestros antepasados, etc

Sin embargo, muchas veces nos preguntamos ¿Por qué falla la memoria?

  La atención es la llave de la memoria: si no prestamos atención a las cosas, no vamos a poder almacenarlas. En ese sentido hay una forma muy frecuente de «despistes» que, en realidad, no supone un fallo de memoria sino más bien de atención.

  Por ejemplo: Conducir un automóvil para ir a casa de un amigo y, de repente, darnos cuenta de que estamos yendo hacia la casa de algún familiar que para nosotros es una ruta mucho más conocida;

  En cambio, con las distracciones ocurre de forma diferente. Por ejemplo, el uso del teléfono celular en la conducción, hace que el conductor desvíe la mirada de la carretera, quite las manos del volante y aparte su mente de la carretera y de la situación existente.

  Cuando el conductor se distrae, su atención se ve temporalmente dividida entre lo que a menudo se denomina la "tarea principal", esto es, conducir, y otras "tareas secundarias" no relacionadas con la conducción. En consecuencia, la percepción que tiene el conductor del entorno, su capacidad para tomar decisiones y su desempeño en la conducción se ven afectados.

  Para terminar, aunque parezca que no es así, el recuerdo puede ayudar a encarar nuestro futuro. Porque el recuerdo debe asimilarse como parte de la experiencia que nos hará crecer como personas. Asumir el pasado no significa olvidarlo, significa aprender de él.

  El pasado no se puede cambiar, pero puede ser la base para disfrutar y controlar nuestro presente y para construir un futuro mejor que nos haga más felices. Por eso, recordar no es malo, siempre y cuando eso no nos impida seguir avanzando.

Referencia:

-Psicobiología del aprendizaje y la memoria de Ignacio MORGADO BERNAL∗

// LA IMPORTANCIA DE LA MEMORIA de Julia García Sevilla∗ // Psicopedia.org // Uso del celular al volante: un problema creciente de distracción del conductor (OMS)


Recordar Recordar Reviewed by Semaforizados on febrero 11, 2021 Rating: 5

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