Nada
más natural que observar. Sin embargo, la conciencia de observar, a menudo no
es algo sencillo porque el lugar desde el que uno mira siempre influye.
Amaya, cree que las cosas cambian
cuando uno está afuera del acceso a la información. Dice que el conocimiento de
primera mano, se gana con una mirada más amplia, más integradora y, a veces,
hasta mejor informada.
Lo que podemos hacer es observar. En todos los sentidos. Empezando por nuestro
entorno, pero para lograrlo lo primero es necesario detenerse en el presente.
La pregunta es: ¿Entonces, sólo mirar?
Amaya, asegura que no es sólo mirar, es información, que nos permite tomar
conciencia de nuestras creencias y conductas para luego reflexionar de lo que
somos, hacemos y cómo podrían ser los demás.
Está bien, estamos mirando ...
Empezamos a percibir nuestro contexto, podemos tomar conciencia de que detrás
de nuestro accionar tiene un impacto personal y social, también que tenemos
responsabilidades y obligaciones en un determinado lugar (en este caso el escenario
podría ser el espacio público).
En tal caso, es importante estar preparados y conocer el rol que vamos a
asumir, en ese espacio puede ser: Peatón, pasajero o conductor. Esto nos
permitirá enriquecernos con lo que aprendemos, la oportunidad de realizar
nuestras actividades, poder elegir, entre caminar o tomar un colectivo, nos
brindará un mayor número de opciones para experimentar y sobre todo vivir
nuestra vida de una forma diferente.
Tenemos la posibilidad de participar del cambio o nos condenamos a seguir igual
el resto de la vida. Porque mientras nuestras acciones comienzan a canalizarse
con conciencia, partiendo de lo que somos y decidimos ser, para cuidar lo que
necesitamos, en común.
Referencia a: “ARETÉ” Revista de filosofía y Manual de Educación Vial “Primera
licencia de conducir”.

No hay comentarios.: